“Management Herald: Una herramienta clave para el Éxito en los Negocios”

“Una herramienta clave para el Éxito en los Negocios”

 

El ámbito profesional ha cambiado. Ya no es sólo la cuestión económica la que ocupa un rol preponderante a la hora de hacer negocios, son muchos los factores que se han sumado a la ecuación.

Por Laura Justicia

El ámbito profesional ha cambiado. Ya no es sólo la cuestión económica la que ocupa un rol preponderante a la hora de hacer negocios, son muchos los factores que se han sumado a la ecuación. El liderazgo, el trabajo en equipo y las relaciones interpersonales han cobrado especial importancia para empresas, profesionales y trabajadores en la potenciación de la capacidad productiva.
En este sentido, uno de los caminos para potenciar la vida profesional (y también personal) es cultivar la inteligencia emocional y adquirir una percepción más completa de nuestras emociones y las ajenas.
Anticipar conflictos, cambiar el rumbo de una negociación, mejorar el trabajo en equipo, ser un líder influyente, concretar una venta o focalizar la energía productiva hacia un cliente que realmente está interesado son algunas de las ventajas de saber usar y leer el lenguaje corporal de los otros.
Muchos autores en la materia coinciden que el lenguaje gestual o corporal compone un 93% de la comunicación en el diálogo que entablamos con otros; nuestro cuerpo y nuestro rostro muchas veces contradicen lo que afirmamos verbalmente, notar estas incongruencias es una gran ventaja en el ámbito laboral.
Las micro-expresiones faciales son movimientos involuntarios e inconscientes de los músculos del rostro que duran medio segundo o menos y reflejan nuestras emociones, más allá de lo que decimos que pensamos o sentimos. Las siete emociones básicas que las micro-expresiones proyectan son: felicidad, tristeza, ira, desprecio, sorpresa, asco y temor.  Una de las notas fundamentales de las micro-expresiones es que son universales, es decir se dan en todas las culturas del mismo modo.
Es posible entrenarse para detectarlas y acompañar esa intuición que a veces tenemos sobre el intercambio con un otro.  Pero lo más importante es saber actuar frente a ellas, cuando, por ejemplo, nos damos cuenta que el otro no comparte una idea nuestra, nuestro equipo de trabajo está desganado o nuestro cliente opina que el presupuesto que acercamos es demasiado alto. Sabemos que interpretar esas señales impacta en un 60 a un 80% en el éxito profesional.

¿Ciencia o intuición?
Para los más escépticos, presentamos las credenciales: este conocimiento es una ciencia. De hecho, el primero en hablar de micro-expresiones fue nada menos que Darwin en 1872; cuando hizo referencia a que tanto seres humanos como animales presentan determinadas “Expresiones faciales” y en ambos se presentan con la intención de comunicar. Luego, fueron Haggard e Isaac  quienes profundizaron la cuestión descubriendo las micro-expresiones en los años 60, por lo tanto, la materia lleva más de 50 años de investigación. Entre los estudiosos de las M.E., podemos nombrar a David Matsumoto, Wallace Friesen, Carl Herman, Paul Ekman, este último probablemente el más conocido ya que sobre sus métodos se basó la serie “Lie To Me” (puesta al aire por Fox en 2009).
Se ha comprobado que las compañías que hacen un esfuerzo por vincularse con sus planteles de manera diferente, en donde la persona es tan importante como el profesional o trabajador, son las que generan mejores resultados productivos.  Ya se han instalado empresas en Argentina que se dedican a la Gestión del lenguaje corporal ofreciendo capacitaciones, entrenamientos y charlas dentro de las compañías para abordar esta temática. Los Entrenamientos están dirigidos a gerentes, altos directivos, profesionales de ventas, funcionarios públicos, agentes de seguridad, seleccionadores de personal, abogados, coaches, médicos, psicólogos y todo aquel que esté interesado en potenciar y desarrollar estas habilidades.
En el mundo, empresas como BMW, IBM, Roche, ING, Oracle, Citi Bank, FOX, BNP Paribas, Johnson & Johnson entre otras, ya han tomado estos cursos para mantenerse a la vanguardia de las estrategias de comunicación corporativa.
Adquirir la habilidad de leer el lenguaje corporal y las expresiones de los demás, también supone un aprendizaje del propio lenguaje corporal y las propias emociones. Desarrollar esta habilidad junto al Empoderamiento de nuestro lenguaje corporal es útil para mejorar nuestra comunicación, potenciar nuestras presentaciones o charlas, defender nuestras ideas, empatizar con nuestros clientes, identificar las necesidades y expectativas de los demás ajustando nuestro discurso a ellas, detectar zonas o puntos de potenciales conflicto, entre otras ventajas.

Algunas propuestas para poner en práctica
Si bien las micro-expresiones faciales son involuntarias e inconscientes, es decir no podemos controlarlas, sí podemos trabajar el propio lenguaje corporal para potenciar nuestras herramientas de comunicación. Si el mensaje que damos es por demás interesante pero nuestra corporalidad no lo acompaña, probablemente quien nos escucha pierda interés.
Para una buena comunicación recomendamos mantener un buen contacto visual con nuestro interlocutor, una postura abierta y relajada de nuestro cuerpo, una sonrisa genuina. Un uso adecuado de nuestras manos potenciará nuestro mensaje, para ello aconsejamos el uso de “ilustradores”, es decir, dejar que nuestras manos ilustren (acompañen con su movimiento) lo que dicen nuestras palabras, una postura abierta de las mismas (palmas hacia arriba) denotará apertura mientras que colocarlas en forma de campanario (formando un triángulo con los dedos de ambas manos) demostrará seguridad en uno mismo y en lo que se dice. Otra sugerencia es posicionar correctamente la dirección de nuestro cuerpo, la caja torácica y nuestros pies deberán estar direccionados hacia donde queremos dirigir nuestra atención. No es bueno señalar con el índice ya que denota agresividad. Para una escucha atenta y empática recomendamos inclinar nuestra cabeza levemente hacia un lado.

Laura Justicia para Management Herald -Noviembre / Enero- . Edición impresa.